En la historia han existido capítulos de muertes masivas, provocadas por enfermedades, guerras u otras causas, lo que creo que quizá nunca antes había sucedido es la paralización de la actividad mundial, por suerte la no esencial. Pues desde lo que se vive en España no han cesado la producción de elementos básicos como los alimentos y su distribución y venta.
La situación ha paralizado el continuo ir y venir de personas por el mundo, ha cesado el ocio, el turismo y la fabricación de muchas cosas. El mundo ha hecho una pausa para evitar el colapso sanitario.
Los seres humanos hemos visto frenado nuestro desenfreno de alto consumo e incesante actividad extremadamente derrochante de los recursos naturales y los no renovables. Pero la naturaleza sigue su curso. Las especies animales son más vistas, lo que no quiere decir que sea nada malo, sino, bajo mi punto de vista, es algo muy positivo, porque quiere decirnos que ellos, los seres vivos salvajes también tienen derecho a circular libremente por la Tierra, a disfrutar de los recursos naturales. Nosotros debemos recapacitar y poner freno, pensar en las consecuencias de nuestros actos, porque nuestra acción es tan contundente, y las herramientas que poseemos son tan potentes, que somo capaces de destruir la naturaleza, pero también corremos el riesgo de autodestruirnos nosotros mismos sino ponemos precauciones a nuestra capacidad de acción.
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